Con base en la mejor evidencia científica disponible, un feto humano no tiene la capacidad funcional de experimentar dolor hasta después de comenzado el tercer trimestre de embarazo, y es poco probable que pueda experimentar dolor antes del parto.1 La exigencia de ofrecer anestesia fetal, la cual no proporciona ningún beneficio ni al feto ni a la persona embarazada, aumenta el riesgo de complicaciones y retrasa el acceso a atención.2 Las leyes que exigen que se informe a las personas que solicitan un aborto tardío acerca de la potencial existencia de dolor fetal deberían ser modificadas para estar en consonancia con la evidencia científica. Cualquier discusión acerca de la capacidad del feto de experimentar dolor también debería incluir una discusión acerca de las sensaciones que experimenta el feto durante el proceso de parto y durante las intervenciones médicas luego del parto en lugar de enfocarse exclusivamente en la interrupción del embarazo.

Con base en la mejor evidencia científica disponible, un feto humano no tiene la capacidad funcional de experimentar dolor hasta después de comenzado el tercer trimestre de embarazo, y es poco probable que pueda experimentar dolor antes del parto.1 La exigencia de ofrecer anestesia fetal, la cual no proporciona ningún beneficio ni al feto ni a la persona embarazada, aumenta el riesgo de complicaciones y retrasa el acceso a atención.2 Las leyes que exigen que se informe a las personas que solicitan un aborto tardío acerca de la potencial existencia de dolor fetal deberían ser modificadas para estar en consonancia con la evidencia científica. Cualquier discusión acerca de la capacidad del feto de experimentar dolor también debería incluir una discusión acerca de las sensaciones que experimenta el feto durante el proceso de parto y durante las intervenciones médicas luego del parto en lugar de enfocarse exclusivamente en la interrupción del embarazo.